martes, 1 de noviembre de 2016

Mi peso y sus críticas.

Bueno, bueno, bueno... esto es lo que tiene venir de una reunión.
Acabar un tantito harta esta vez de los comentarios sobre mi peso.

Que levante la mano quién no ha sufrido nunca comentarios sobre su peso en una reunión familiar.

Y es que siempre tenemos a esa persona taaaaaan ideal que en cuanto te pilla a solas te suelta ese:
"Pues parece que has engordado", "No, mejor que dejes de coger peso"...

Y le miras sonriendo, sintiéndote culpable por acabar de comer un plato de paella un domingo (normalmente es así en Valencia) cuando estás en plena dieta.
Ehm.
¡NO!

Se acabó ya todo esto, porque no sólo queda en que se metan con los kilos que me sobran, sino que para más se llegan a meter con los que le faltan a los demás. 
¿Te has mirado el ombligo? 

Al igual que estoy en contra de las personas que cuestionan tantas veces a las parejas el hecho de porqué no tienen hijos después de estar tanto tiempo juntos; estoy en contra de todas aquellas que se creen con el derecho de comentar lo que sobra o falta en nuestro cuerpo sin ser facultativos (a los únicos que yo dejo que me critiquen).

Tras un comentario que, para ellos, puede resultar inofensivo puede haber una persona que está luchando todos los días por conseguir perder o ganar peso, por tener un hijo o quizás por sobrevivir a una enfermedad que no tienes porqué conocer. 

Por ello, con este post me gustaría haceros llegar que, cuando os digan algo que no os gusta, por favor hacedles callar y saber que no tienen porqué comentar algo que no os gusta, porque como no les paréis los pies, por experiencia sé que van a seguir haciéndolo. 

Y a vuestro futuro legado, hermanos, hijos, sobrinos... 
Enseñadles lo que es el respeto, que el futuro no sea como el presente que vivimos actualmente en algunas ocasiones, que estos comentarios ya son del siglo pasado. 

Ah! Y a aquellos que os dedicáis a decirnos que perdamos peso por salud: