miércoles, 11 de marzo de 2015

¡PRIMEROS 15 DÍAS!

¡Hola preciosidades!
Hoy os traigo mi experiencia "aprendiendo a comer" en mis primeros 15 días. 

Ya sabéis que lo primero que hay que hacer es concienciarse de que tu dieta diaria va a cambiar a mejor, por supuesto, pero va a ser diferente. 

Pasado eso viene a la que más miedo le tenía (y aún me tiemblan las piernas a veces), vencer la ansiedad.

Aquí en casa de mis padres la pasé bastante bien, cuando me apetecía algo bebía agua, me entretenía en el ordenador o comía alguna fruta. 
¡Superada! (Eso creía yo)
Llegó el viernes y nos fuimos al chalet (donde actualmente convivimos mi chico y yo a días) y ¡buf!...
Allí no tenemos ordenador, ocasionalmente nos llega cobertura de datos al móvil, en fin, que es para desconectar al 100%. 
Así que nada más llegar sentí que debía abrir el armario, abrir ese paquete de patatas fritas variadas, coger de la nevera una cerveza y ponernos a comer y beber. 
¡NO! (Me dije a mí misma y me dediqué a hacer otras cosas)
Sacar la ropa de la maleta, limpiar un poco, planear la cena...
¡Qué mal rato! Pensaba que lo tenía superado, pero decidí dedicarme a otras cosas. 
Lo que también me ha funcionado es mascar un chicle sin azúcar mientras vemos alguna película o serie (antes hubiera hecho palomitas), hasta una noche me llevé una manzana para ver la televisión. 

Tras todo ello, y con lo poco que me gusta a mí ir de compras (ironía mode on) cuando vamos a comprar mi chico y yo las cosas para casa, definitivamente hemos quitado de la lista los fritos, chips, bebidas con gas, etc...
El otro día fuimos a Mercadona y directamente me fui a la parte de las verduras y congelados y acabé llevándome a casa: espinacas congeladas, menestra de verduras (paquete de ensaladilla), revuelto de verduras, kiwis, fresas, plátanos...

¡Por fin mi nevera tiene colores!
Compramos panga, pechugas de pollo y, después de casi una semana sin comerlo, compramos queso Habarti en lonchas Light! (Qué feliz me sentí en ese momento)
Además de todo ello, ayer quedé con mami para ir a hacer compra sana y me decidí en probar el Hummus como alimento nuevo en mi dieta y... os iba a contar qué compramos, pero como vale más una imagen que mil palabras: 
El filete es de atún, venía congelado y me pilló descongelándose.

La verdad es que ayer mismo por la noche me hice ya la cena con algunas cositas de las de la foto (falta el pan tostado integral) y quedé bastante saciada. 

Las tostadas con Hummus, son amor. Contaros que el atún no lo hagáis mucho porque sino se quedará muy muy seco. 

Y esta fue mi supercomida de hoy: 
Al hummus le puse un poquito de pimentón dulce por encima, le da un toque riquísimo. 


La cola de caballo la tomo entre las comidas con el almuerzo o la merienda, o cuando me viene la maldita ansiedad, no sustituye ninguna comida porque necesito los nutrientes de la fruta y yogur que me toca.

Pero bueno, lo mejor de todo esto ¿qué es? EL RESULTADO
Y l@s que me seguís en Instagram (Lady_End) ya lo sabéis, este fue: 

Y esto con dos torrás (una cada domingo, que no veáis vaya semanas), pero a la vez intenté compensar esas comidas fuertes con, al día siguiente, comer verduras y cenar fruta. 
Era necesario. 
La verdad es que estoy encantada con mi nutricionista y esta semana me ha cambiado la dieta, ¡Puedo comer lentejas con verduras!
Que mañana mismo voy a intentar cocinar y subiros la receta. 

Así que, ya sabéis, QUERER, en este caso, ES PODER. 





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